¿Qué es una embolización
con un coil?
La embolización con un coil es una nueva forma de tratar
aneurismas y otras malformaciones vasculares en el cerebro.
Un aneurisma en el cerebro es un problema médico serio.
Si un aneurisma se rompe, la hemorragia interna puede causar
un infarto e incluso la muerte. En otros casos, un aneurisma
aumentado de tamaño puede comprimir estructuras adyacentes
y producir parálisis cerebral, cefalea, dolor de espalda
y cuello y nauseas y vómitos. La angiografía cerebral,
la tomografía computerizada y la resonancia magnética
pueden detectar aneurismas antes de que den síntomas.
Los neurorradiólogos intervencionistas realizan la embolización
con coil para evitar las complicaciones que pueden presentar
los aneurismas. El neurorradiólogo intervencionista introduce
un tubo llamado catéter a través de una arteria
en la pierna. Este catéter es conducido hasta el aneurisma,
y después se colocan uno o más coils pequeños
a través del catéter dentro del aneurisma. Se
forma un coágulo de sangre alrededor del coil, que protege
la pared del aneurisma y evita que se rompa y sangre.
Los coils pueden también ser usados para tratar las malformaciones
arteriovenosas, una malformación vascular congénita
poco frecuente. Las arterias cerebrales y venas están
conectadas entre sí de forma directa a través
de conexiones anormales llamadas fístulas arteriovenosas.
Estas fístulas inducen un flujo de sangre anormalmente
elevado, induciendo síntomas como cefaleas, hemorragia,
infartos y otros síntomas neurológicos como alteración
de la memoria, del movimiento, del lenguaje o la visión.
Este tratamiento para cerrar aneurismas y fístulas es
efectivo y disminuye la mortalidad y los síntomas. La
embolización con coil se utiliza en el tratamiento del
30% de los aneurismas cerebrales y 20% de las malformaciones
arteriovenosas.

¿Cuáles son las indicaciones
más frecuentes de este procedimiento?
La embolización con coil se utiliza para tratar aneurismas
y fístulas en el cerebro cuando la cirugía abierta
tiene riesgo. Los coils previenen la ruptura y posterior crecimiento
creando un coágulo de sangre, cerrando el paso de sangre
al área afecta.
Se evalúan diferentes factores clínicos y biológicos
para determinar si el paciente se beneficia de una embolización
con coil. Los médicos consideran la edad del paciente,
su estado de salud, la posición y forma o estructura
del aneurisma y la relación con las estructuras del sistema
circulatorio normal. Los pacientes jóvenes responden
mejor a este procedimiento. La técnica también
es útil en pacientes ancianos. La embolización
con coil tiene buenos resultados en pacientes en quienes no
son buenos candidatos a cirugía. Este procedimiento es
también ideal para evitar transfusiones de sangre o anestesia
general.

¿Qué preparación
debo hacer para este procedimiento?
Cuando en un estudio TC o RM se detecta un aneurisma o malformación
arteriovenosa, suele ser necesario realizar una angiografía
para diagnóstico y tratamiento. Durante este proceso
que es minimamente invasivo, el material de contraste se inyecta
dentro de la arteria problema y se visualiza con el uso de rayos
X. En ocasiones se obtiene una representación tridimensioinal
del sistema vascular, que facilita el diagnóstico.

¿Cómo es
un coil?
Hay tres tipos de coils que son de platino, otros revestidos
de platino y los llamados biológicos. Los tres tipos
son semejantes a un muelle muy blando, y de un espesor menor
que el de un cabello. Todas estos coils se ha demostrado que
son seguros y efectivos.

¿Cómo es el modo de funcionamiento
de este proceso?
El coil produce una interrupción del flujo sanguíneo
hacia el aneurisma o la fístula arteriovenosa, eliminando
el riesgo de rotura. Los coils están pensados para permanecer
anclados dentro del aneurisma o fístula y no necesitan
ser retirados. Dependiendo del tamaño del aneurisma,
se seleccionan coils de diferentes diámetros y longitudes.

¿Cómo se realiza este
proceso?
El procedimiento lo lleva a cabo el neurorradiólogo
intervencionista en un equipo de vascular (que permite hacer
arteriografías). Un anestesista está presente,
para monitorizar la presión sanguínea la frecuencia
y ritmo cardiaco y la oxigenación de la sangre durante
el proceso de embolización. Los coils son insertados
en el saco del aneurisma y/o bloqueando la fístula arteriovenosa.

¿Qué voy a sentir durante
la realización del procedimiento?
Puede durar entre 30 minutos y cuatro horas dependiendo de
la complejidad. Se puede emplear anestesia local o general,
en función de lo que se considere más conveniente
para el paciente.
Si el procedimiento se hace con anestesia local se administran
también sedantes. El paciente se siente relajado y somnoliento.
Sentirá la manipulación, la presión al
introducir el catéter, pero no dolor. Los pacientes que
reciben anestesia general no recuerdan nada de la intervención.
Los pacientes que tienen un infarto tienen más dificultad
para recuperarse y solo el 25 por ciento puede estar libres
de síntomas después de la embolización.
La recuperación depende del daño cerebral causado
por el sangrado.
Después de realizarse el tratamiento el paciente guardar
reposo en cama. Si el paciente no ha tenido rotura del aneurisma
previo al tratamiento puede abandonar el hospital al día
siguiente. Los pacientes con antecedentes de un infarto tienen
una recuperación más lenta y su ingreso es más
prolongado.
Después del procedimiento los pacientes pueden tener
nauseas y febrícula. Puede haber cefaleas que se prolongan
hasta los 6 meses. Se hará un seguimiento del paciente
controlando la posición del coil mediante radiología
convencional, angiografía o Resonancia magnética.
Además, deben tomar antiagregantes.
El tiempo de recuperación varía de paciente a
paciente. La mayor parte de los pacientes se recuperan en un
plazo de tiempo entre 10 días y 6 meses. Muchos pacientes
se incorporan a su trabajo al mes y comienzan a conducir en
tres meses. Aquellos pacientes con aneurismas no complicados
o fístulas típicamente se recuperan en 24 horas.

¿Quién interpreta los
resultados y qué sucede después con ellos?
El rradiólogo intervencionista evaluará el resultado
del tratamiento y coordinará el seguimiento del mismo
con su médico mediante un informe.

¿Cuáles
son los beneficios y los riesgos?
Beneficios:
Minimamente invasivo. Esta técnica ha permitido tratar
aneurismas que previamente se consideraban inoperables. Requiere
menos tiempo de recuperación que la cirugía. Otros
beneficios son la menor pérdida de sangre y la opción
de anestesia local frente a la cirugía.
El tratamiento de los aneurismas con esta técnica consigue
el éxito en más del 80% de los pacientes. Si se
consigue impedir la entrada de flujo sanguíneo en el
aneurisma el paciente probablemente no tenga recurrencia de
sus síntomas. Se obtienen mejores resultados en pacientes
con aneurismas pequeños.
Riesgos:
La cateterización intraarterial tiene el riesgo de sangrado,
infección o daño en la arteria.
Además, al igual que en todo procedimiento invasivo existe
un riesgo pequeño de muerte y enfermedad. Sin embargo,
la embolización con coil de un aneurisma no roto o fístula
arteriovenosa tiene menos riesgo que la embolización
de un aneurisma después del infarto. Aproximadamente
el 7 por ciento de los pacientes requieren tratamiento adicional
o cirugía.

¿Cuáles son las limitaciones
de la embolización por un coil?
Aunque cada vez con más frecuencia los aneurismas se
tratan mediante embolización con coil, incorporando otras
técnicas como la remodelación con balón,
aquellos que son muy grandes con un cuello ancho tienen un índice
de éxito menor, y algunos no pueden ser tratados.


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